domingo, 16 de octubre de 2016

María Elena Lavaud es una mujer valiente.


María Elena Lavaud es una escritora y periodista venezolana, mi compatriota, muy admirada en nuestro país y ahora abriéndose paso en este espacio multicultural riquísimo que es el sur de La Florida.

Pero además de todo esto, María Elena es una mujer valiente.

Una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física, sexual o psicológica de parte de su pareja o un tercero.

38% de los asesinatos de mujeres en el mundo son cometidos por su pareja.

Estos son solo algunos de los datos que se encuentran cuando uno investiga sobre violencia de género, hay muchos más que confirman que el mundo de las mujeres sigue siendo un continente oscuro.

Digo que María Elena Lavaud es una mujer valiente porque se atreve a escribir un libro como Tatuaje de Lágrimas, donde nos narra un caso de violencia de género que es igual al caso de muchas mujeres.

Pero aunque María Elena no sea específicamente una víctima directa, por su misma condición femenina sí forma parte de ese mundo donde las personas son clasificadas según su género en vez de tomar en cuenta lo que produce un cerebro más o menos lúcido.

Existe una fina línea entre los hombres y las mujeres que marca una diferencia de trato, una línea que no todos aceptan que la ven, pero que indudablemente está ahí.

En esa fina línea está parada María Elena Lavaud, haciendo equilibrio, dispuesta a que muchas personas lean el desgarrador testimonio que es Tatuaje de lágrimas, pero sabiendo a lo que se expone, por eso insisto en que ella es una mujer valiente porque se atreve.

A veces, hasta las mismas mujeres no logran entender esa sutil diferencia de trato entre los hombres y las mujeres, esa situación que el psicoanalista Luis Bonino Méndez ha llamado micromachismo y que se manifiesta como pequeños abusos, una violencia blanda que tiende a anular el deseo de superarse de cualquier mujer, un condicionamiento que termina con la aceptación de una distribución no justa de derechos y deberes. En realidad, aunque sea violencia blanda, es una batalla, y aunque en el caso de Clarissa, la valiente protagonista de Tatuaje de lágrimas, lo que se libra es una gran batalla, todas nosotras, las mujeres, libramos a diario pequeñas batallas que no deberían existir.

Tatuaje de lágrimas cuenta una historia en grande que pasa a cada instante en pequeño, de allí la necesidad de no bajar la guardia y hacerse militante, María Elena Lavaud no solo escribió un libro importante para la lucha contra la violencia de género sino que está dando la batalla día a día.

Pero la verdad es que el estereotipo emocional, sexual y psicológico de las mujeres comienza cuando el médico partero dice: Es una niña! Así lo expresa la escritora Shirley Chisholm, quien en 1968 se convirtió en la primera congresista afroamericana de los Estados Unidos. Ella se atrevió a romper el dique que la contenía.

Tatuaje de lágrimas no es solo un libro para leer sino una advertencia y apoyo para todos los que deseamos cambiar la actitud de castigo debido a la sexualidad.

Los invito a leer este trabajo de María Elena Lavaud, no se van a arrepentir, saldrán vacilantes pero fortalecidos.

http://www.mariaelenalavaud.com/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Valientes las dos, tu Elisa y María Elena. Un merecido aplauso.
Y un comentario, a veces las mismas mujeres ejercen esa violencia "blanda" sobre sus hijas y tutoreadas, lamentablemente.

Elisa Arraiz Lucca dijo...

Hola, en Tatuaje de lágrima una de las escenas más descorazonadora es cuando la madre de Clarisa le pide que aguante, que es su obligación obedecer. Terrible!